Lady Lamb en México

Marco Patiño
7 min readJan 25, 2020

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Lady Lamb fotografiada por Erica Peplin

Aly Spaltro estaba decidida a estudiar cine pero antes de entrar a la carrera comenzó a escribir música. Su espacio para crearla era un lugar de renta de DVDs donde Spaltro trabajaba. El dueño le dio oportunidad de trabajar en su música en las horas durante la noche, una vez que ella cerraba el local al público. Terminó la idea de Aly de enrolarse en la Universidad y nació Lady Lamb and The Beekeepers nombre tomado de su libreta de apuntes en la que ha han nacido letras de intenso colorido en un sonido que pasa por el folk, el rock indie y un pop que depara al escucha historias y sonidos brillantes y rotundos. En el camino el nombre se redujo a Lady Lamb y a su paisaje se han incorporado con astuta discreción recursos tecnológicos que han permitido marcar nuevos caminos presentes en su disco más reciente Even in The Tremor que precede a los discos Tender Warriors Club (2016), After (2015) y su debut Ripely Pine (2013).

En diciembre del 2019, pudimos conversar con Aly a propósito de su visita a la Ciudad de México a desde donde prepara su nueva gira por Europa y Estados Unidos. Previo al tour y después de la entrevista, Lady Lamb se presentó el 11 de enero del 2020 en el Cine Tonalá en la Colonia Roma capitalina. Fue un concierto íntimo y repleto de emotividad.

¿Conservas algún recuerdo de la primera vez que tomaste una guitarra o de cuando descubriste tu gusto por la música?

Aly: Mi padre es músico. Es guitarrista y tocaba música en la casa durante mi niñez. Él quería que aprendiera a tocar música e intentaba enseñarme pero yo era muy impaciente y un poco rebelde así que no me interesaba aprender a tocar música cuando era niña. Comencé a tocar hasta que cumplí 18 años, pero hubo mucha música en mi entorno que me marcó e influyó desde muy pequeña. Crecí escuchando diferentes estilos, mucho rock clásico, blues, música clásica. Cuando tenía cinco años descubrí a Los Beatles, que fueron mi mayor influencia musical. Estaba obsesionada con ellos.

Cuando terminé la preparatoria estaba realmente involucrada en la música, no solamente en cómo tocarla sino en todo su entorno. Fue justo después de mi graduación que empecé a escribir canciones en Maine, donde vivía en ese tiempo.

Tu música tiene como característica el sonido de tu guitarra, sin embargo recientemente haz integrado cuestiones tecnológicas como el uso del sintetizador y la computadora. ¿Cómo ha sido este proceso?

Si, comencé tocando la guitarra. Mis primeras canciones las escribí ocupando exclusivamente la guitarra y ahora siento que esas versiones cierta carecían de instrumentación. Aprendí a tocar más instrumentos y mediante el uso de la tecnología puedo componer cada una de las partes que escuchas en mis discos, incluyendo la batería, el bajo…todo lo escribí usando la computadora y cuando llegó el momento de entrar a grabar al estudio se incorporaron los músicos para tocar sus instrumentos.

Llama la atención que seas autodidacta.

Lo soy, completamente.

¿En qué momento decidiste dedicarte completamente a la música?

Apliqué para estudiar cine una escuela de Artes Visuales en Chicago. El cine es mi otra pasión. Me interesa mucho la edición que es por lo que usar una computadora para hacer música resulta divertido para mi porque se asemejan los procesos. Cuando fui aceptada en la Universidad decidí tomar un año libre antes de entrar y fue en ese tiempo cuando comencé a escribir música. Un año después, cuando había llegado el momento de entrar a estudiar la carrera estaba tan involucrada haciendo música que decidí no entrar a la escuela y enfocarme a la música de tiempo completo.

Fue una decisión importante y llena de valentía…

Lo fue. A la distancia resulta interesante que cuando la tomé no sentí miedo, al contrario, fue una decisión sencilla de tomar porque en ese año libre me di cuenta lo mucho que disfrutaba componer y escribir canciones. Fue algo inmediato. Cuando me dieron los papeles para iniciar clases mi primer pensamiento fue: “No puedo hacer esto, no tengo tiempo para esto, estoy haciendo música”. Es curioso verlo en retrospectiva y darme cuenta que se trató de una decisión muy valiente; no sabía si funcionaría para mi o no, pero mi pasión me ganó y estoy muy satisfecha con ello. No me arrepiento.

Comenzaste a componer mientras trabajas en una tienda de renta de DVD´s. Me recordó a la historia de Quentin Tarantino que también trabajó en un lugar similar y ahí vio muchas películas que después definieron su estilo cinematográfico. A ti, ¿de qué manera influyen el cine y las artes visuales para la creación de tu música?

Para mi van de la mano. Me encantan las artes visuales desde muy joven e hice mucha fotografía, pequeñas películas con mis amigos así que cuando comencé a hacer música resultó un proceso natural usar mi pasión a las películas para también realizar mis propios videos y portadas de los discos. Por otra parte, lo que admiro a ciertos músicos es su habilidad de escribir letras y canciones que se sienten muy cinemáticas. Para mi es importante escribir canciones donde sienta que quien las escucha pueda tener una imagen en su mente cuando las escuche, que las letras cuenten una historia de modo casi cinematográfico.

¿Cómo fue tu encuentro con México? ¿De qué manera México ha influenciado tu trabajo creativo?

Esta es mi cuarta vez en México y tercera en la Ciudad de México. He venido cada año por tres años ya y me ha gustado tanto que he regresado. Me encanta viajar y viajo con mi novia que es una escritora de ficción. Hemos sido muy afortunadas de tener la oportunidad de viajar y de tener trabajo que nos permita viajar por todo el mundo. La cultura mexicana me parece bellísima y me ha inspirado de distintas maneras. Por ejemplo tengo una canción que hace referencias a la pirámide del sol en Teotihuacán. Los sonidos, los olores, los paisajes son realmente inspiradores. Siento que mi siguiente disco, que estoy por comenzar a hacer, incluirá mi experiencia en México.

Lo anterior se evidencia incluso en el video que hiciste para la canción “Even in the Tremor” que grabaste en Teotihuacán. Por cierto ¿cómo lograste las tomas donde el lugar luce prácticamente sin gente?

Es curioso, la gente de México que ha visto el video me pregunta lo mismo, pero sucede que cuando lo filmamos estaban cientos de visitantes. Fue muy difícil hacerlo. Lo grabó mi novia Erica con una pequeña videocámara. Pagamos 40 pesos para meter la cámara e hicimos las grabaciones en dos días distintos con mucha paciencia para lograr las tomas donde pareciera que estaba sola, pero había turistas por doquier. Hubo ocasiones en que parecía que teníamos la toma perfecta y de pronto aparecía un turista caminando. Llegábamos a las nueve de la mañana y nos quedábamos hasta que cerraran el lugar buscando espacios donde no había tanta gente o de plano esperar a que se fueran para ponernos a grabar.

Llama la atención tu preferencia por el uso de ciertas tecnologías en tu estética visual, como el collage, el cut and paste y el uso de videos hechos en VHS.

Tengo una gran colección de videos VHS que grabó mi padre cuando era niña y noté que al hoy, al hacer videos con cámara de VHS se genera una intención nostálgica inmediata. Decidí comprar una videocámara así y con ella grabamos el video para Little Flaws porque creo que es una manera de crear una atmósfera que recuerda al pasado, como si hubiera sucedido hace 20 años. Pero la sensación de este tipo de grabación trae de regreso la calidez y los recuerdos de la infancia.

Con respecto al uso de equipo analógico para producir las gráficas para mis discos y videos con collages son resultado de la inspiración que tomo del estilo visual de los años setenta, particularmente de las películas.

Leí sobre tus influencias musicales que incluyen a Daniel Johnston y particularmente a Sufjan Stevens

Tengo 30 años y conocí la música de Sufjan Stevens la descubrí cuando tenía 14. He sido su fan por la mitad de mi vida. Pienso que es un artista brillante y en las letras de su música son puedo ver imágenes cuando las escucho. Me inspira también su instrumentación, me gustaría esforzarme para poder componer como el lo hace. Es el tipo de artista al que siempre le seré fiel, sin importar lo que haga compraré inmediatamente su nuevo material y lo escucharé con atención. Agradezco que creadores como Sufjan existan porque con su trabajo se convierten en una especie de mentor.

¿Has tenido la oportunidad de conocerlo en persona?

No, ambos vivimos en Nueva York y tenemos muchos amigos en común. Para mi sería un sueño abrirle sus conciertos.

En noviembre pasado terminamos la gira con los New Pornographers, de quien también soy fan. Fue un honor trabajar con ellos. También abrí conciertos para Neko Case como solista y para The Tallest Man on Earth. De hecho el disco Tender Warriors Club fue grabado en su casa que me prestó mientras él estaba en gira.

Por la calidad de tus letras uno adivina con facilidad que eres una lectora activa. ¿Qué has leído últimamente que nos puedas recomendar?

Últimamente he leído algunas biografías. Ahora estoy leyendo la de Joni Mitchell y una que me gustó fue la de la artista del performance Marina Abramovic. Soy muy fan de la manera clara y contundente de escribir de Raymond Carver y recientemente también he leído a Lucia Berlin. Me llama la atención que recibe el reconocimiento como autora después de su muerte. Escribió mucho en los años setenta y ochenta y pasó mucho tiempo en la México por lo que muchos de sus cuentos ocurren en la Ciudad de México que es algo que también me ha motivado a volver y regresar a esta ciudad. Me gustaría tener más tiempo para leer.

Lady Lamb en Cine Tonalá. Ciudad de México. Enero 2020. Foto: Marco Patiño

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